Tenerife, gran clima y rincones especiales para unas buenas vacaciones

Tenerife, gran clima y rincones especiales para unas buenas vacaciones

“Tenerife tiene seguro de sol”. Esta frase es parte del estribillo de una canción que cantó y popularizó el trío musical español denominado Los Mismos allá por el año 1969 y que acabó convirtiéndose en un famoso eslogan publicitario para atraer el turismo a la isla de Tenerife, lo que se ha convertido en el principal motor económico de la zona, dando soporte a muchas empresas del sector terciario y relacionadas con los servicios de vacaciones.

Tenerife y todas las islas canarias tienen unas condiciones climáticas estupendas. Su temperatura anual media es muy cálida, sin llegar a ser demasiado alta, pues la brisa marina la atenúa, convirtiéndola en un lugar ideal para disfrutar junto a la familia, a la pareja o a unos amigos, de unas maravillosas e imborrables vacaciones.

Hace dos meses celebrábamos mi marido y yo nuestro décimo aniversario de boda, por lo que decidimos regalarnos unos días de disfrute y descanso, con dos paradas en ambientes totalmente distintos. La primera parada la realizamos en Barcelona. Hacía tiempo que deseábamos conocer esta gran ciudad, pasear sus calles, sus mercados, visitar las obras arquitectónicas del genial Antonio Gaudí, las ramblas, mezclarnos con sus gentes… Allí nos alojamos en el excelente hotel Mercer Barcelona, situado en pleno barrio gótico, construido sobre unos edificios con un gran valor arquitectónico, y que cuenta con unas habitaciones y suites de ensueño.

La segunda parada fue en la zona sur de Tenerife, concretamente en la costa de Adeje, una zona que en los últimos años ha alcanzado un desarrollo turístico impresionante, si bien destaca por mantener una infraestructura hotelera del máximo nivel de calidad.

Aquí disfrutamos de las tranquilas y maravillosas playas, a la vez que nos informamos de cuáles eran los lugares más emblemáticos para poder visitar y conocer en profundidad esta isla.

Por supuesto, el punto de partida fue el Parque Nacional del Teide, declarado por la Unesco en el año 2007 Patrimonio Mundial de la Humanidad. En él se halla el volcán del Teide, con un cráter de 48 kilómetros de diámetro, que es el tercero en altitud del planeta. El pico del Teide está a 3.718 metros sobre el nivel del mar, lo que lo convierte en el punto más alto de toda España. En invierno se puede observar nieve en su cumbre, con temperaturas de cero grados, mientras en las playas se puede disfrutar de un excelente y soleado día. Resulta muy interesante el paisaje que lo circunda, como las Cañadas del Teide y la ascensión en teleférico, ya que una vez arriba, si el día está despejado, la contemplación de la vista de las islas adyacentes, y de la propia isla, es impresionante. Se recomienda acceder por una carretera y salir por la otra, para disfrutar del variado paisaje.

Por su parte, La Orotava está en la parte norte de la isla, enclavada en un valle en la ruta del Teide hacia Puerto de la Cruz, es la zona más verde de la isla, con una excelente arquitectura tradicional canaria.

Puerto de la Cruz es una ciudad situada en el norte de la isla y uno de los principales destinos del turismo. La zona antigua de la ciudad guarda una exquisita arquitectura canaria, caracterizada por sus balcones de madera y sus calles están llenas de bares con estilo colonial. Aquí se encuentra el Lago Martianez, diseñado por el famoso arquitecto de Lanzarote, Cesar Manriquez, que consta de varias piscinas y jardines. También resulta interesan visitar el jardín botánico.

No podemos olvidarnos de la ciudad de La Laguna, Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 1999 y la capital de la isla hasta 1723. En ella se encuentra la Universidad de La Laguna y sus calles conservan el trazado original del siglo XV, que sirvió de referencia para el diseño de ciudades como La Habana Vieja, en Cuba, o Cartagena de Indias, en Colombia.

El Drago Milenario, situado en Icod de los Vinos, merece nuestra visita también. Es el árbol más antiguo del archipiélago canario, del que se dice que ronda los 800 años. Y desde allí se puede llegar en el mismo día al acantilado de Los Gigantes, que alcanza una altura de 600 metros, con una caída sobre el mar casi recta, que hace que su vista sea impresionante.

No hay nada mejor como alquilar uno de los muchos vehículos de las oficinas de rent a car que hay por toda la isla para poder recorrer, parar, observar y disfrutar a nuestro propio ritmo de este maravilloso destino.

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