Una empresa en un pueblo de 1.000 habitantes, sí se puede

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La verdad es que ahora, con una copa de vino en la mano y mirando la cuenta corriente, todo sabe mejor. Aunque es cierto que nunca imaginamos que acabaríamos viviendo en un pueblo de mil habitantes. Pero la vida, ya sabes, a veces te lleva por caminos inesperados. Y ese camino creo que ha sido la mejor opción que hemos escogido en toda nuestra vida. Os cuento mi historia, ya os digo que tiene final feliz, por si os puede servir de ejemplo o al menos de inspiración.

Ahora que cada vez se ve a más personas que están un poco hundidas y sin ganar de salir adelante, espero que os pueda servir de ayuda. Sobre todo espero que sirva de ayuda para esa generación de jóvenes, que aunque está preparada no encuentra su sitio. Hay que recordar que España, aunque su presidente diga que vamos como un cohete, es el país con la tasa de desempleo juvenil más alta de toda Europa, así que mucho cuidado con estos datos.

Os cuento. Mi pareja y yo llevábamos años intentando encontrar trabajo “de lo nuestro”, como solemos decir. Yo estudié diseño gráfico y él es cocinero. Al principio íbamos tirando con encargos sueltos y algunos contratos temporales, pero no conseguíamos estabilidad, esa palabra que parece que ha desaparecido de nuestro vocabulario. Vivir en la ciudad era caro, y cada mes era una carrera para llegar a fin de mes. La cuenta corriente era nuestra mejor consejera, y nos decía cada día 30 que había que cambiar de rumbo la vida.

Nos vamos

Un día, casi como un juego, empezamos a mirar casas en pueblos. Encontramos una vivienda antigua, a buen precio, en un lugar que ni conocíamos. Pero algo nos llamó. El pueblo tenía apenas mil habitantes, pero las vistas eran increíbles y la tranquilidad se sentía solo con mirar las fotos. Es cierto que había visto en la televisión otras personas que lo hacen en pueblo abandonado pero tampoco queremos perder esos servicios que los pueblos por encima de 1.000 habitantes todavía tienen.

Fuimos a verlo “por si acaso”... y volvimos a casa con la decisión tomada: nos íbamos. Llegaba el giro de 180 grados a nuestra vida que tanto estábamos esperando y que desde hace año necesitamos porque el túnel no tenía final.

Estaba claro que la casa necesitaba una reforma completa, claro, así que contratamos a una empresa de reformas integrales y nos pusimos manos a la obra. Los profesionales de Geneop nos supieron asesorar muy bien en lo que teníamos que hacer, ya que la idea era montar una casa rural, pero claro, para eso hay que seguir una serie de normas y leyes que solo este tipo de empresas lo saben.

Y es que queríamos algo más que un simple hogar. Pensamos: “¿y si montamos una casa rural?”. Pues sí, se montó.

Y eso hicimos. Le dimos la vuelta entera a la casa, respetando algunos detalles antiguos que le daban encanto, y creamos un espacio amplio, cálido y lleno de rincones acogedores.

Al principio recibíamos alguna que otra reserva suelta, pero poco a poco empezó a correr la voz. Hoy, sobre todo en Navidades, Semana Santa, verano y durante las fiestas patronales, la tenemos llena. Hasta nos quedamos sin sitio en agosto el año pasado. La verdad es que lo celebramos como si fuera un gol en el Mundial en el último minuto. Había mucho trabajo por detrás que por fin tenía recompensa.

Aire puro

Lo que tenemos claro es que la vida aquí es distinta. Hay menos ruido, sí, pero también menos prisas, algo que en nuestra capital era el pan nuestro de cada día. Aquí nos conocemos con los vecinos, salimos a caminar al monte cada vez que podemos y, lo más importante, sentimos que todo esto lo construimos nosotros, desde cero. Aquí se respira aire puro.

Pero sobre todo, y no somos hipócritas, aquí hemos montado un negocio que nos va muy bien, porque del aire puro, aunque sea puro, no se puede vivir. ¿Verdad?

No todo ha sido fácil, pero ha valido la pena. Ahora vivimos donde antes solo veníamos de paso. Y la verdad… no lo cambiaríamos por nada. Además, y os digo una noticia en exclusiva, a partir del año que viene vamos a ser uno más en el pueblo. Estamos muy felices porque era un niño muy buscado. Ahora de nuevo nos cambiará la vida.

 

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