El taxi es el mejor medio para ir al aeropuerto.

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Parada de taxis

En mi larga experiencia como viajero, ya que he probado todas las opciones, puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que el taxi es el mejor medio de transporte para ir al aeropuerto, con diferencia.

Durante 4 años estuve viendo y trabajando en Palma de Mallorca. Cogía el avión con cierta frecuencia para viajar a la península, donde tengo a la familia. Para llegar al aeropuerto de Son Joan (Palma) solía coger el bus urbano. Creo que entonces tenía un sobrecoste de 5 €; pero cuando había alguna complicación, siempre recurría al taxi. Era lo que me aseguraba que no perdía el vuelo.

En la actualidad vivo en Barcelona. Estas navidades me tuve que desplazar unos días a Alicante para una reunión familiar. Me alojé en casa de un primo que tengo que vive en Sant Vicent de Raspeig. Estaba preocupado porque el vuelo de regreso a Barcelona lo tenía a las 7 de la mañana. Cómo es lógico, tenía que estar en el aeropuerto una hora antes. Así que le pregunté a mi primo si me podía facilitar el teléfono de un taxi. Me dio el teléfono de Polataxi, la asociación de taxis de Santa Pola. Me sorprendió que no me diera el teléfono de un taxi local o de una cooperativa de taxis de Alicante capital. Él me dijo que eran muy profesionales.

En la mañana del viaje, durante el trayecto, le pregunté al taxista que cómo era aquello de que recogieran clientes en otra ciudad. Me indicó que aunque la sede de la asociación la tenían en Santa Pola, en realidad trabajaban por todas las inmediaciones de Alicante. La verdad es que el taxista fue muy efectivo y agradable. Aunque salí con el tiempo justo, llegué al aeropuerto un cuarto de hora antes de lo que esperaba. Una vez más, el taxi me resolvió la papeleta.

Viajar en el coche propio.

Una de las peores decisiones que puedes tomar es ir con tu propio coche al aeropuerto. Yo lo he hecho en alguna ocasión. Solo lo puedes hacer si viajas con un familiar o con algún amigo que te regrese el coche al garaje.

Encontrar aparcamiento de larga estancia en el aeropuerto es una odisea. Lo denuncia el periódico Libertad Digital. En el aeropuerto de El Prat (de Barcelona) solo hay 995 plazas de larga duración. Este aparcamiento se encuentra a 2 kilómetros de la T-1, el aeropuerto antiguo y suelen estar siempre ocupadas.

El resto de plazas de aparcamiento de larga estancia son privadas y están diseminadas en la carretera que une la T-1 con la T-2. El periódico La Vanguardia alerta que el 70% de estas plazas son ilegales. Esto significa que te arriesgas que al regresar de tu viaje, tu coche ya no esté ahí porque se lo ha llevado la grúa. Todo esto, sin olvidar, que debido a la escasez de plazas, el administrador de la plaza de parking te puede cobrar lo que le dé la gana.

En el aeropuerto de Madrid Barajas la situación es algo mejor. En la T-4 hay un aparcamiento exclusivo para estancias largas con capacidad para 7.795 vehículos. Sin embargo, los usuarios se quejan de su largo coste. AENA cobra 22,24 € por día. A pesar de lo caro que es, es raro encontrar plazas disponibles.

Coger el bus.

Todos los aeropuertos de España que conozco tienen una línea de autobús urbano que conecta la ciudad principal con el aeropuerto. Suele tener una buena frecuencia, entre 5 y 30 minutos, dependiendo de la ciudad y del horario. Operan todos los días del año y suelen cubrir un buen espectro horario. Es decir, trabajan durante una parte de la noche.

Ahora bien, no te suelen servir los bonos y los billetes ordinarios de transporte público. Por lo general hay que pagar un suplemento o comprar un billete especial. El billete de Aerobus, un servicio de autobuses urbano que comunica la ciudad condal con el aeropuerto tiene un precio de 5,95 €. Si lo compras online te vale 7,95 €. El precio del billete sencillo ordinario, para cualquier línea de Barcelona, cuesta 2,55 €.

Los que vivimos en Barcelona conocemos una triquiñuela. Hay una línea de autobús urbano que te lleva a las dos terminales del aeropuerto desde Plaza España. El Bus 42.

El sobrecoste es normal, y hasta cierto punto, no me parece excesivo. Ahora bien, tanto el Aerobus como el 42 dan una vuelta impresionante. Por lo que te aconsejo cogerlo una hora antes de la hora prevista de llegar al aeropuerto. Es decir, dos horas antes de la salida del vuelo. Si pierdes el bus, te arriesgas a perder el avión. Cosa que me ha sucedido alguna vez.

La línea de autobús urbano más directa que he conocido es la de Palma de Mallorca, pero tenía una frecuencia de media hora.

Ventajas de ir al aeropuerto en taxi.

  1. Comodidad. El taxi recoge al pasajero en su domicilio y lo deja directamente en la terminal correspondiente, evitando desplazamientos adicionales, transbordos o caminatas con el equipaje a cuestas.
  2. Ahorro de tiempo y puntualidad. Frente al transporte público, el taxi permite elegir la hora de salida y adaptar el trayecto a los horarios del vuelo, reduciendo el riesgo de retrasos.
  3. Mayor confort durante el trayecto. Viajar en taxi es un espacio privado, climatizado y tranquilo, especialmente valorado en trayectos largos o antes de un viaje importante.
  4. Ideal para viajar con equipaje. A diferencia del autobús o el metro, el taxi está preparado para transportar maletas grandes sin incomodidades ni limitaciones de espacio.
  5. Disponibilidad a cualquier hora. Los taxis trabajan las 24 horas, lo que los convierte en una opción fiable para vuelos nocturnos o de madrugada, cuando las alternativas son limitadas.
  6. Precio económico para desplazarse en grupo. Si se viaja acompañado, el coste del taxi puede resultar similar o incluso inferior al de otras opciones, especialmente frente a aparcamientos de larga estancia o utilizando el transporte público para una familia.

El metro.

El metro es una opción interesante, pero debes recordar que solo la tienes disponible en aquellas ciudades donde haya metro. Cubre un espectro horario bastante amplio. El mismo que toda la red, y te suele dejar a escasos metros del vestíbulo del aeropuerto. Tiene una frecuencia amplia, de unos pocos minutos.

Esto es la teoría general. Luego hay excepciones. Recuerdo haberme dado caminatas largas para salir del metro de Madrid y llegar a la T-2.

La frecuencia del metro es otro tema para tratar aparte. La línea 3 y la línea 5 del metro de Valencia, que te lleva al aeropuerto de Manises, tiene una frecuencia de 25 minutos.

Luego tienes ciudades con metro que no tienes ninguna línea que te lleve al aeropuerto, Es el caso de Bilbao y de Sevilla, aunque en esta última tienen planificada una extensión de la Línea 1 para que llegue hasta el aeropuerto de San Pablo.

Lo más destacado de viajar en metro al aeropuerto es que no te sirven los bonos y billetes habituales. Como señala la página oficial de la TMB (Transporte Metropolitano de Barcelona) para entrar o salir de cualquiera de las dos terminales del aeropuerto del Prat, necesitas comprar un billete especial que cuesta 5,90 €.

En el aeropuerto de Madrid necesitas comprar un suplemento de 3 €, que se suma al precio del billete ordinario, que en estos momentos está en 1,50 €. Me parece recordar que en la misma salida del metro, antes de llegar a los tornos, había máquinas dispensadoras donde tenías que comprar el suplemento. Está pensado para aquellos usuarios que hayan viajado con sus tarjetas habituales.

En cercanías.

El tren de cercanías es otra de las opciones que tienes para llegar al aeropuerto. Ahora bien, en todas las ciudades no tienes una línea de tren que te lleve hasta allí. Esto es algo que no he llegado nunca a entender. Ciudades como Bilbao, Sevilla o Palma de Mallorca no tienen ninguna línea de tren que conecte la ciudad con el aeropuerto. En Barcelona, el tren de cercanías llega hasta la T-1 del Prat, el aeropuerto antiguo, pero no así a la T-2, que gestiona una mayor cantidad de vuelos.

Para coger este transporte tampoco te sirven las tarjetas ordinarias. En Madrid debes pagar un suplemento de 3 € y en Barcelona de 4.50 € que se le suma al precio del billete estándar o del bono con el que has entrado, cuyo coste esté determinado por el número de zonas que has atravesado.

El tren es más rápido que el metro, ya que tiene menos paradas. Aunque eso sí, no tienes tantas estaciones para cogerlo.

En mis viajes siempre he optado por coger el metro, o en su defecto el bus, para salir del aeropuerto y dirigirme a mi lugar de destino. Si bien, para coger el avión, me reafirmo en que el taxi es la mejor opción. Aunque pagues un poco más, te aseguras que el vuelo lo coges a tiempo.

 

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