El certificado de energía, documento imprescindible en todas las comunidades

El certificado energético mide el consumo de nuestras casas y es obligatorio desde 2013. Aunque aún muchos no se han familiarizado con él. Aquí te contamos lo necesario para entenderlo y saber como realizarlo.

Desde hace años venimos escuchando cada vez hablar más sobre el Certificado de energía de una vivienda. Exactamente desde el 2013, año en que por imposición de la Unión Europea se hizo obligatorio en nuestro país para todos aquellos dispuestos a vender o alquilar su vivienda.

Pero a pesar de su obligatoriedad, parece que aún no está muy claro del todo en que consiste. En resumen es un mero informe que analiza y evalúa el consumo de energía de una vivienda y el gasto de combustible de una vivienda. En cierta medida y para que nos hagamos una idea, parecido a medir el consumo de los coches o el gasto energético de un lavavajillas. Con una valoración que va desde la A hasta la G, el Ejecutivo pretende con esta medida, hacernos conscientes y responsables del ahorro energético que supone tener una vivienda correctamente acondicionada. Este estudio debe ser emitido y certificado por un técnico superior como un ingeniero o un arquitecto.

Estas medidas han llegado de igual manera a toda la geografía nacional. No importa el gobierno o el clima, a La hora de vender nuestra casa no debemos extrañarnos si se nos piden el certificado energético ya sea en Barcelona o en Tenerife. Y andemos con ojo, pues como con toda normativa,existen multas que van desde los 300 a los 600 euros para aquellos que no dispongan de él.

Pero quien emite estos certificados, con quién debemos ponernos en contacto a la hora de querer obtener nuestra calificación energética. Existen diversas empresas que desde la imposición de dicho documento nos ofrecen sus servicios para la obtención del mismo. La oferta es variada, y sin existir un margen que delimite los precios de los mismos, podríamos decir que puede darse una batalla entre compañías que nos ofrezcan cifras muy variadas. A la hora de escoger, nuestra recomendación es que desconfiemos de aquellas que nos aseguran la obtención de una A sin haber entrado en contacto con nuestra vivienda o que aseguran poder establecer el análisis sin necesidad de desplazamiento.

Pero qué sucede si nuestra vivienda resulta obtener una baja calificación. Según los estudios más recientes, el parque inmobiliario español no se caracteriza por las altas notas que está obteniendo en sus certificados. Pues en apariencia parece que poca cosa, según las consecuencias. Obtener una calificación baja tan solo descubre que la vivienda que vamos a adquirir no está correctamente acondicionada y que pro ello el ahorro en calefacción será mayor. Pero esto no parece espantar a los inquilinos interesados, mucho menos motivar a los dueños en tomar las medidas necesarias. Suponemos que como en todo es cuestión de tiempo y hace falta que transcurra el tiempo y lo normalicemos para que sea un elemento decisivo a la hora de alquilar o comprar.

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